El candidato a intendente Nicolás Olivera realizó una recorrida por algunos de los pueblos pertenecientes al Municipio de Guichón. En este sentido, recogió inquietudes de los vecinos de Tiatucura, Morató, Piñeira-Beisso y la propia ciudad guichonense, en donde los reclamos continúan siendo de larga data.
Caminería, calles internas, desagües, servicios esenciales, luminaria y actividades para los jóvenes y mujeres fueron lo que reclamaron los sanduceros, quienes se sienten olvidados –o abandonados—por la Intendencia Departamental.
“El último intendente que venía seguido era Larrañaga”, repitieron una y otra vez en los diferentes pueblos, lo que indica la desidia de las autoridades departamentales que han dejado de lado al interior de Paysandú.
Asimismo, los vecinos reclaman la falta de transporte que existe desde y hacia Guichón, lo que genera problemas incluso para que los jóvenes concurran a sus centros de estudio. Asimismo, existe falta de viviendas, escasa actividad para los adolescentes y pocas oportunidades de estudio, lo que provoca que decidan emigrar hacia las ciudades, con todo lo que conlleva el desarraigo.
“Tenemos las computadoras de Ceibal, pero muchos no saben usarla”, dijeron con respecto a la falta de cursos y talleres que existen en los diferentes poblados. Pueblos olvidados ha sido lo que se ha visto a lo largo de la recorrida, falta de recursos para el municipio, por lo que “estoy cada vez más convencido en que debe haber sintonía entre el Gobierno Nacional, el Departamental y el Municipal”, expresó Olivera.









